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Hoy murió Moebius. Jean Giraud, el dibujante de comics francés. Su obra se destaca de entre el universo del cómic por un sinfín de cosas. En el mundo actual, el cómic ha llegado a ser un objeto repetitivo. Nuestra capacidad de mirar alguna cosa notable en este universo se ve obscurecida por la multiplicación y la sobrepoblación de viñetas. Sin embargo, Moebius queda como referente irrepetible, único. Su atractivo yace en su capacidad de retener nuestra vista en el interior de cada cuadro, y pasar al siguiente sin poder desprendernos completamente del anterior.

A Moebius hay que leerlo en silencio y sin palabras. Basten aquí algunas de las viñetas de Arzach.

En Arzach -parte de la tetralogía Arzach, Harzak, HarzachHarzack– Moebius se planta en su propia realidad onírica. Juega con el ida y vuelta del discurso, del argumento. Aunque no lo es, quizá se pueda leer como un palíndromo de los sueños, de adelante hacia atrás y visceversa.

Pero no es un palíndromo. Nada que ver con el ir y venir sobre una sola línea como en los textos. Por ejemplo, aquel juego de la primaria para los iniciados de once o doce años que, al descubrirlo, pensábamos que había un arcano secreto al cual estábamos acercándonos:

Roma amor

Otros más finos y cultos, productos de la traslación de una cultura a otra mediante la traducción… ese inconmensurable monstruo del equívoco y el acierto. Pienso en Cabrera Infante y su genial traducción de James Joyce:

Nada, yo soy Adán

(Madam, I’m Adam)

El palíndromo es un juego mágico y que a veces, por su naturaleza, parece bastante alejado de la realidad de nuestra existencia y experiencia. Pero el palíndromo es cierto. Al menos en su forma textual. Frente a esta demostración, empero, debo decir que no hay palíndromos visuales. No me parece: no los veo. Hay algunas propuestas que quieren hacer pasar ciertos juegos de óptica como un palíndromo, pero fracasan en el intento, como el fantástico dibujo de Maurits Cornelis Escher titulado Drawing Hands. No pongo la foto porque esta plataforma me hace mala obra pues confunde las imágenes de Moebius con el resto. Pero ustedes podrán verlo si siguen el enlace. El caso es que estoy convencido de que la lectura de fenómenos bidimensionales o tridimensionales, aunque presenten una imagen que se lee  de manera repetitiva, no pueden generar palíndromos.

Pero de lo que sí estoy seguro, es que hay palíndromos auditivos… La música se desplaza en la realidad de una manera parecida al texto, y no tiene el problema de la múltiple lectura que tiene la imagen. Veamos un ejemplo, a más clásico, Bach, BWV 1079:

Como los textos, la experiencia de la música se desarrolla en un tiempo lineal. Y así la lectura de la palabra y de la música. La imagen es otra cosa.

Pero, ¿de qué hablábamos? Ah… sí… Moebius

Ahí tenemos que resolver la posibilidad de volver a inventar el lenguaje.

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