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Andrzej_Zulawski2

Andrzej Zulamski.
Tomada de Wikipedia.

Hoy murió Andrzej Zulawski (Leópolis, 1940 – Varsovia, 2016), y su deceso produjo un intenso oleaje en las redes sociales, sobre todo en FB y entre la gente de mi generación que no escogió otra manera de referirse al director polaco sino a través de su película de 1981, Possesion, aquella donde aparece una Isabelle Adjani cuya actuación nos dejó marcados, junto con la historia y el nombre de Zulawski, de por vida.

Recuerdo que vi la película el mismo año de su estreno en una Muestra Internacional de Cine (para ser preciso, el día 28 de noviembre durante la XIV emisión en la ciudad de México -entonces Distrito Federal-, dato que pude recabar hace un momento gracias a la Cartelera cinematográfica, 1980-1989, recopilada por María Luisa Amador), y luego ya no pude volver a verla cuando fue su estreno en cartelera normal en julio de 1983 y se quedó tres semanas en el cine Gabriel Figueroa, entre otros. Y es que en ese momento yo no tenía dinero para ir al cine, ni posibilidades, ni tiempo.

En noviembre de 1981 yo tenía diecisiete años, casi dieciocho, y la película me pareció extremadamente violenta, aunque no tanto por la plétora de escenas duras y el exceso de hemoglobina que rodea a la Adjani constantemente (como después repetirá en aquella memorable escena de La Reine Margot, película de 1994 dirigida por Chéreau), sino por la violencia psicológica, más subjetiva -y por lo tanto me parecía más incontrolable-, que trasmina la historia escrita por Tuten y Zulawski. Porque la historia no es finalmente un relato de terror así nada más, sino de un terror interior que uno ya no sabe a mitad de la película si está dentro de Ana (Adjani), su esposo Mark (Sam Neill) o su amante Heinrich (Heinz Bennent) mientras sucede la crisis de la pareja (y peor cuando aparece Helen, la maestra del pequeño hijo del matrimonio, interpretada también por Adjani), o dentro de uno mismo cuando ve reflejados pasajes de la experiencia…, pero ¡bueno!, de la experiencia de los demás porque, ¿qué experiencia personal puede ver reflejada un chico de diecisiete años, lector y cinéfilo empedernido, sino de lo que ha estado leyendo en novelas y viendo en películas durante los recientes cinco años de su adolescencia? Cierto: uno es lo que lee, indudablemente.

Pero, de alguna manera, la historia contada por Zulawski se enredó en mi vida de muchas formas: cuando hoy me asomo a una ventana que da un muro me siento incómodo, pues sufro una especie de claustrofobia espiritual y, lo que es muy curioso, vienen a mi  recuerdo las tomas que hay en la película del Muro desde la ventana del departamento de Ana (la película se filmó en el Berlín de antes de la caída del Muro de Berlín), y no puedo dejar de establecer una relación. De la misma forma, debo confesar que tengo un rechazo absoluto a utilizar un cuchillo eléctrico para cortar carne, y de nada más pensarlo está presente en mi mente la imagen de la escena en la que Ana toma el cuchillo eléctrico para cortarse el cuello en medio de una discusión con Mark. Manías.

¿Por qué nos cimbró de tal manera Zulawski con Possesion a una generación que estábamos apenas alrededor de los veinte años de edad? ¿Qué fibras movió entre una generación con apenas dos cosas en la experiencia? No lo sé, quizá tiene que ver con lo que toca al Complejo-R de nuestro cerebro. Pero hoy, la noticia de su muerte me ha provocado, otra vez, un estremecimiento.

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Adenda (18.02.2016): A esto me refiero.

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